martes, 29 de noviembre de 2011

La niña que voló sin avión por SARA V. G.


Había una vez una familia ultra millonaria. Eran la madre, el padre, las dos hijas y un hijo. De las hermanas, la pequeña se llamaba Sara y la mayor, Andrea, el hermano pequeño se llamaba Dani.
            Un día que hacía mucho viento y lluvia, salió toda la familia, el padre, la madre,
Sara, Dani y Andrea.
            A Sara y a Dani, como iban con los paraguas casi se los llevaban el viento. Sara ya estaba harta de ir de la mano de papá y mamá. Y dijo:
- ¡Ya estoy harta de ir de la mano!
            Sara se alejó unos metros de papá y mamá. Al cabo de un rato, se metió mucho más viento, y Sara empezó a levantar los pies del suelo, la hermana se asustó y la cogió por los pies. La madre, al ver que las dos hermanas levantaban el vuelo, agarró a Andrea por los pies. Y el padre, tuvo que coger a la madre, cuando vio que ella también estaba levantando los pies del suelo. Y Dani como no tenía nada que hacer, cogió al padre.
Andrea, que ya no podía más, la soltó y todos cayeron al suelo.
Sara ya en el aire gritó:
- ¡¡Soy Mary Poppins!!          
Y Dani que tenía ganas de volar, soltó al padre, abrió el paraguas y dijo:
- ¡¡Soy Mary Poppons!!
El padre al ver a Dani y a Sara volando dijo:
- ¡¡Eh vosotros, Mary Poppins y Mary Poppons, bajad ahora mismo!!
Y dijo la hermana:
- ¿Y cómo quieres que lo hagan?
- Pues… Soltándose de los paraguas.- Dijo el padre.
Y contesta la hermana:
- ¡Claro! Y se caen desde 20 metros de altura ¿no?
Cuando dejó de llover y se detuvo el viento, aparecieron en el tejado de la casa. Y por fin los pudieron bajar sanos y salvos… Bueno, Sara tenía un chichón.
  Idea original de  Sara Vega García 5ºB

jueves, 24 de noviembre de 2011

Cuento de Navidad por José Luis Rodríguez Fernández 5ºB


Erase una vez un niño que no tenía imaginación, se pasaba horas y horas pensando; no se le
ocurría nada, hasta que de pronto pensó,que solamente faltaba poco más de un mes para que llegara la Navidad.
Se acordó que en Navidad hacia frío, desde su ventana veía caer los copos de nieve y cómo al llegar la nieve a una cierta altura cuajaba y se ponía dura,entonces,el niño y su hermana sacaban los trineos que habían estado guardados durante todo el verano y cómo se deslizaban montaña abajo, ¡cuantos momentos felices y divertidos!
El niño siguió pensando y mirando desde su ventana, en su mente recordó un árbol de Navidad, cuando con toda la familia colocaban las luces, las estrellas, los lazos, las bolas, las guirnaldas y los regalos alrededor del árbol.
La espera y las ilusiones, pero más los nervios de poder casi dormir esa noche, pues por la mañana temprano al levantarse para abrir los regalos de Navidad todos juntos. Ese niño pensaba que no tenía imaginación y lo que no sabía es que la familia y los momentos vividos con ellos son también imaginación

martes, 22 de noviembre de 2011

La humildad por María Caracuel


Había un hombre llamado Joaquín y su mujer llamada Cristina, vivían a las afueras de la ciudad, ya que eran pobres y no se podían permitir vivir allí.
Joaquín fue a dar un paseo al campo. De repente se encontró con una cueva.
Al hombre le dio curiosidad por entrar:
-¿Qué es eso que brilla tanto?
Joaquín se acercó, y se emocionó al ver tantas joyas. Cuando estaba anocheciendo llegó a su casa, y le contó a su mujer todo lo que había visto en esa cueva.
A su mujer le extrañó:
Fue a mirar en la colección de libros de las antiguas cuevas. Al día siguiente fueron a mirar esa cueva, y efectivamente todo lo que ella leyó era cierto. Esas reliquias se habían conservado durante muchos siglos.
Joaquín se creyó que se haría rico con esas reliquias, y podría comprarse una nueva casa, pero su mujer le dijo:
- ¡Como crees semejante locura! Si te ven puedes ir a la cárcel, eso es un delito. Todo esto lo tenemos que dejar aquí.
- ¡No! Si viene gente no serán tan generosos, todo esto se lo llevarán.
- Pues lo llevaremos a un museo.
- Bueno está bien. Ahora ¿cómo lo llevaremos?
- En el coche, tráelo ahora mismo.
La mujer llamó a la policía y, ella le explicó todo. Los policías le creyeron, y en un momento llegó su marido. Cargaron todas las joyas en el coche de patrulla y se lo llevaron al museo.
Como la policía vio que eran personas humildes y pobres, le dieron una nueva casa y una recompensa.
Y la mujer le dijo:
  • La verdadera humildad es hacer lo correcto.


Cordero Saltarín por Paula S. M.


UN CORDERITO SALTARÍN


Añadir leyenda
Había una vez una familia de corderos que tenían cinco hijos. Cuando nació el cuarto le pusieron Saltarín porque estaba todo el día dando saltos.

Un día camino del colegio, Saltarín iba dando grandes saltos y piruetas. Unos ciervos dueños de un circo le preguntaron que si quería unirse al circo.

Saltarín se lo contó a sus padres y le dijeron que no, que lo que tenía que hacer era estudiar. Y esa noche, cuando todos estaban durmiendo, Saltarín se escapó de casa y se fue al circo.

Pasaron dos semanas, Saltarín estaba triste porque añoraba a su familia, así que decidió volver a casa.

Los padres estaban preocupados y mandaron al lobo policía a buscarle. Cuando Saltarín lo ve, echó a correr y el lobo tras el.

Saltarín se esconde detrás de una piedra y el poli va a buscar a otro lado. Al ver que no tiene su collar, empieza a buscarlo. Cuando ve que un mapache en un árbol lo tiene, les pide a unas ardillas que lo cojan mientras duerme. Las ardillas lo cogen y lo lanzan al suelo, que cae en el cuello de Saltarín. Entonces el lobo lo coge despistado y lo lleva a casa.

Sano y salvo el lobo lo entrega a su familia y se va. El corderito les pide perdón a sus padres y éstos celebran una fiesta de bienvenida.



Paula Saldaña Molina